Maru Debiassi
Nasty Neighbours en Niceto: Terror retro, punk y monstruos para bailar
El grupo llegó a Niceto Club el viernes 21 de agosto después de una gira de dos meses por Europa. Con una puesta visual cargada de color, monstruos y humor, el cuarteto desplegó su particular mezcla de punk, surf, new wave y terror retro.
Hay bandas que necesitan un gran escenario para llamar la atención. Nasty Neighbours, en cambio, parece haber encontrado una fórmula bastante más divertida: construir un universo propio y conseguir que todo el que entre en él termine bailando.
El viernes 21 de agosto, Niceto Club recibió a la banda argentino-alemana. Recién llegados de una gira de dos meses por Europa volvieron a Buenos Aires con un show que no se limita a tocar canciones: hay personajes, maquillaje, vestuario, visuales, humor y una buena dosis de monstruos.
Una banda con identidad propia
Desde el primer vistazo queda claro que Nasty Neighbours no es solamente una banda de cuatro músicos.
Cada integrante tiene su propio universo visual. Karina Kaos, en voz, apareció con su característica peluca celeste. Leandro Almendro, en bajo, se convirtió en una momia. eMon —Emilio Rolón— asumió el papel de un Drácula bastante poco ortodoxo, con kilt rojo y negro a cuadros, mientras que Ale Reggiani ocupó la batería con maquillaje de calavera y sombrero.
El vestuario podría hacer pensar que estamos ante una puesta teatral, pero cuando empieza a sonar la música queda claro que detrás del disfraz hay una banda sólida. Y eso es importante. Porque el aspecto visual de Nasty Neighbours no reemplaza a la música: la completa.
El proyecto, nacido casi accidentalmente en el período posterior a la pandemia, fue construyendo una identidad que cruza punk, surf, glam y new wave con una estética directamente inspirada en el cine de terror de clase B. Su último disco, Horrorísimo!!, editado en 2025 por el sello alemán Rookie Records, profundiza justamente ese universo retro, incorporando sintetizadores, theremín y armonías que parecen sacadas de una película de monstruos de los años 50 o 60.
El resultado es crudo, visceral y sorprendentemente pegadizo. El tipo de música que puede hacerte pensar en una película de terror mientras tus pies hacen exactamente lo contrario de quedarse quietos.
Terror retro para bailar
El set comenzó con la intro Nasty Ride, que abrió la puerta al universo de la banda, para continuar con “Tunnel of Terror”, “Nasty Nasty” y “Ghost Train”.
Detrás de los músicos, una pantalla acompañaba cada canción con visuales coloridos relacionados con aquello que estaba sucediendo sobre el escenario. No funcionaba como un simple fondo decorativo: cada imagen ayudaba a construir el relato de los temas. Y ese concepto es una de las grandes fortalezas de Nasty Neighbours.
El terror aparece, pero nunca desde un lugar solemne. Hay zombis, momias, fantasmas y esqueletos, sí, pero también humor, baile y una cierta fascinación por ese imaginario de películas de horror de bajo presupuesto que tan bien combina con el sonido retro de la banda.
Incluso los sonidos fantasmales que aparecen durante el show tienen su propia historia: están sampleados en un teclado y originalmente provienen de un theremín, uno de los primeros instrumentos musicales electrónicos, creado en la década de 1920 por el científico ruso Lev Termen. Es un instrumento particularmente extraño porque se toca sin contacto físico, controlando el sonido mediante campos electromagnéticos. Una banda de terror bizarro necesitaba un instrumento así.
De zombis a esqueletos
El repertorio avanzó por buena parte del universo de Horrorísimo!!.
“Zombie Alarm” llegó acompañada por esa mezcla de distorsión, sintetizadores y humor ácido que caracteriza a la banda. “Pobre Reggaeton” volvió a poner en evidencia esa capacidad de convertir la ironía en algo bailable, mientras “The Mummy”, “Caipirinha” y “Walicho” mantenían la dinámica arriba.
La interacción con el público fue constante. Pero si había una canción que necesitaba representación visual, era “Bailando con Esqueletos”: dos chicas aparecieron sobre el escenario disfrazadas de esqueletos y se sumaron al frenesí durante el tema.
Porque, evidentemente, si vas a tocar una canción llamada “Bailando con Esqueletos”, hay dos opciones: explicarlo o conseguir los esqueletos. Nasty Neighbours eligió la segunda.
Cuando la música también se mira
Una parte importante del atractivo del show está en cómo la música e imagen trabajan juntas. El universo de Nasty no termina cuando se apagan los amplificadores. También aparece en las portadas y en el material gráfico de la banda.
Para Horrorísimo!!, el ilustrador David Venegas construyó un collage lleno de referencias a las canciones: la momia, el pasadizo de terror, los muertos vivos atrapados frente a las pantallas de los celulares en “Zombie Alarm” y un teclado poseído que remite a “Creepy Organ”.
Ese mismo lenguaje visual parece trasladarse naturalmente al escenario. Todo tiene un lugar: el maquillaje, los disfraces, la pantalla, los personajes y hasta la manera en que se mueven los músicos. No es simplemente una banda tocando con disfraces. Es una banda que construyó un mundo y después decidió tocar dentro de él.
El último viaje: “Demolición”
El cierre llegó con “Demolición”, el cover de Los Saicos que ya forma parte del repertorio de los Nasty.
Después de zombis, momias, vampiros, esqueletos, sintetizadores y una buena dosis de distorsión, el tema terminó de cerrar una presentación que nunca dejó de moverse.
No fue un show largo en cantidad de canciones, pero sí lo suficientemente intenso como para dejar clara la identidad del grupo.