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Mugre en Niceto Club: una primera vez a la altura de la espera

El power trío presentó su segundo y homónimo disco, Mugre, y celebró su primera vez en el escenario de Niceto Club.

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El trío integrado por Mariana Michi, Jazmín Esquivel y Sofía Naara Malagrino viene construyendo su propio camino desde varios años, consolidando una identidad que encuentra su mejor síntesis en Somos Profesionales (2024), el celebrado disco producido por Tweety González, y en Mugre (2026), el álbum que da nombre a esta nueva etapa.  La ocasión era justamente la presentación oficial de ese nuevo trabajo, aunque las canciones del pasado tuvieron tanto protagonismo como las recién llegadas. Porque si algo quedó claro durante casi dos horas de recital es que Mugre ya tiene una historia que vale la pena recorrer.

El Punk- Rock de las Pibas 

La banda apareció cubierta por una intensa luz roja, transformando Niceto en una especie de ceremonia punk. El inicio fue demoledor. Primero llegó “Sus Gritos”, luego “Dame Menos” y después “Evitándola”. Tres canciones, tres voces principales y una declaración de principios. Michi tomó el frente en la primera, Esquivel en la segunda y Malagrino desde la batería en la tercera.

Esa circulación constante del protagonismo es uno de los grandes secretos del grupo. No se trata solamente de una decisión estética: es la suma de tres universos musicales que conviven sin competir. Cada una llega desde sus propios proyectos, influencias y búsquedas artísticas, y es justamente esa combinación lo que le da fuerza a Mugre. Como ellas mismas señalaron alguna vez, los recorridos individuales alimentan al grupo y hacen que el resultado final sea mucho más interesante que la suma de las partes.

Con “Calle Miramar”, el clima comenzó a espesarse. Y siguió agitándose con “Sexo en la Playa” cuya repetición de “Cuánto tiempo esperé para encontrarnos así” parecía escrita para esa noche. No hizo falta agregar mucho más. El público entendió perfectamente el significado de la frase y respondió como corresponde: con los primeros pogos de la noche.

Para “Tun Tun Tun Tun”, la fiesta sumó un invitado cuando Cruz Hunkeler, cantante y guitarrista de 1915, apareció sobre el escenario sin pedir permiso y desató sus ásperos e hipnóticos  solos en la guitarra.  Antes de la pausa llegaron dos de los momentos más celebrados de la noche. Una brillante resignificación punk y en castellano del clásico de Britney Spears, “Toxic” y luego una versión demoledora de “Caramelo”, encargada de bajar el telón del primer acto mientras Niceto seguía cantando.

Sí, quiero

Tras algunos minutos de espera, el trío regresó a escena en otra piel. Vestidas de novia, reaparecieron para atacar con “Histeria”, una de las canciones más potentes de su nuevo repertorio. Y es que, si hay algo que la banda sabe hacer, es traducir las tensiones afectivas de la época en himnos filosos, cargados de rabia y estilo, sin resignar ni una pizca de glamour ni de perfección sonora.

A esa altura el público ya estaba completamente entregado. El costado más punk de Mugre empezó a ganar terreno y la banda respondió con un nivel de precisión admirable. Ahí aparece otro de los grandes méritos del grupo: lo bien que suena en vivo. Las canciones conservan toda la frescura y la energía que muestran en el estudio, pero ganan potencia cuando pasan por el cuerpo. El trabajo realizado junto a Tweety González encontró una traducción perfecta sobre el escenario. No hay distancia entre el disco y el vivo. Lo que se escucha en los auriculares explota todavía mejor cuando las tres comparten escena. 

La celebración siguió rodeada de amistades y complicidades. Clara Mente, encargada de abrir la velada, volvió a escena para compartir “La nena” y recibió como respuesta un coro tan inesperado como contundente: “¡aguanten las lesbianas!”, desatando carcajadas entre las artistas. Después llegó el turno de Marttein, quien tomó la posta de Barbi Recanati en “Doble Turno” y aportó su propia impronta a una canción que terminó de encender a Niceto.

El tramo final fue una sucesión de golpes certeros: “Deporte Americano”, “Pero Ella No” y “No Te Perdono”.  La banda abandonó el escenario, pero nadie creyó que todo hubiera terminado. Con las puertas ya abiertas y el ruido del público ganando volumen, las tres regresaron visiblemente emocionadas para tocar “Marea”. 

Con casi dos horas de show, una complicidad inquebrantable y un sonido impecable, las Mugre aprobaron con creces el desafío. Aunque quizás la palabra correcta no sea “aprobar”. Después de una noche así, da la sensación de que Niceto no era una meta. Era apenas una estación más en el camino de una banda que recién empieza a ocupar el lugar que hace tiempo merece.

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