·Shows·
La Kermesse Redonda en el Teatro Flores
Los Decoradores anotan 12 fechas en el recinto de Av.Rivadavia en lo que va del 2026 y se prepara para algunas más. Crónica de una primera experiencia en el jolgorio de espíritu ricotero más convocante del momento.
Las ganas de quien escribe por conocer lo que pasaba en la famosa Kermesse Redonda eran enormes. Hacía ya un tiempo que venía escuchando a varios conocidos narrar lo especial de esos encuentros; que era lo más parecido a un recital de Los Redondos; que la energía que circulaba tanto arriba como abajo del escenario era como un viaje en el tiempo y que, a la vez, el tiempo parecía suspenderse por completo mientras la misa transcurría. Después de todo, las misas son un poco eso, ¿no? Una o dos horas destinadas a suspender algunas preocupaciones para conectar con algo más grande que uno; un momento para tomarnos de las manos, beber un vino (o una cerveza o un fernet) y darnos la paz con el de al lado.
Como dije, las ganas eran enormes. Sólo había vivido una única experiencia ricotera y fue -nada más y nada menos- que en el Estadio Único de La Plata, en noviembre 2005, con el regreso del Indio a los escenarios. Curioso fue que, justo el día que se materializa el deseo de ver a Los Decoradores en vivo sea también el día que se cumplen tres meses sin la presencia física del Míster, cabo que no había atado hasta que lo mencionaron los propios anfitriones durante el show. El sábado 5 de septiembre fue la segunda de un total de cinco fechas que dará la banda durante septiembre, antes de partir de gira a las europas. Hasta ahora, todas sold out. Y no me refiero únicamente a estas últimas dos entregas, sino a todas las fechas acontecidas en CABA. Un fenómeno que creció velozmente en el último tiempo por, principalmente, el boca en boca. Así como me llegó a mí, poco a poco, les llega a todos y claro, la curiosidad se instala y va haciendo su trabajo interno.
La noche del sábado fue realmente fría y ventosa. Trasladarse no fue moco de pavo, especialmente en transporte público o caminando, pero una vez adentro, cualquier sensación de incomodidad invernal desaparecería.
A las 20:40, las luces se atenuaron y el lugar se transformó por unos minutos en una pista de baile. Ingresó un grupo de percusión liderado por Mamady Fadouba, acompañado por las bailarinas Andy Semilla y Marine Estévez, quienes interpretaron una ronda de Danza Guinea e invitaron al público presente a sumarse al baile.
Dicen mil rocanroles por los satélites
El Teatro estaba colmado, las estampas de Patricio Rey, El Indio, Los Fundamentalistas y Las Malvinas son argentinas, vestían casi todos los cuerpos presentes. Sobre el escenario, una puesta con sábanas blancas de techo a piso (tanto de fondo como de costado) que funcionarían como pantallas para las proyecciones de luces e imágenes.
El habitual blanco de Los Decoradores se tiñó de negro en señal de luto. Apenas pasadas las 21 hs el show comenzó con una breve intro musical, mientras el Chino Laborde, aún con capucha puesta, recitaba un emotivo texto de Martín Kalvin.
Los aplausos y el apagón dieron lugar al riff de “Nuestro amo juega al esclavo” y la mecha del entusiasmo se encendió de inmediato. ¡Qué manera de empezar, por favor! Qué formidable manera de empezar. “Un poco de amor francés” y “Me matan, Limón” le siguieron a ese incendiario comienzo antes de adentrarse en “Música para pastillas”, una de las cinco canciones de Oktubre que sonaron durante la noche. Como ricotera que tiene a este disco entre sus favoritos, imaginarán el abrazo al alma adolescente que fue este fortunio. “Rock para el negro Atila”, “Etiqueta negra” y “Nueva Roma” (un lujo con el Chino Laborde al frente) fueron la antesala de “Juguetes perdidos”. El himno ricotero por excelencia fue acompañado de imágenes del público que se proyectaban en cámara lenta sobre el fondo blanco, simulando una marea humana.
Sobre el final de esta primera tanda, una bandera blanca se abrió paso hasta el escenario. Sergio Dawi la extendió y la dejó en el escenario hasta el final del show. Otra bandera en el corazón: “La patria no se vende”.
En este día y cada día
Luego de una pausa de unos 15 minutos, la banda volvió con “Semen up” y “Todo un palo”, con Leti Lee como única voz (también cantó en “Canción para naufragios”, “La bestia pop” y “Criminal mambo”). Ella, por su lado, deslumbrante. De top negro con mangas brillantes y con sus rulos frondosos, nos entregó su voracidad en cada sílaba.
Siguió el inédito “Pura suerte” de la mano de Jorge Cabrera y luego “Perdiendo el tiempo” y “Noticias de ayer” con el Chino nuevamente al timón. “Esa estrella era mi lujo”, “Masacre en el puticlub” y “Susanita” estuvieron bajo la voz del tecladista Mariano Pirato, invitándonos a movernos con otra cadencia y preparándonos para un vaivén de caderas con “Las increíbles andanzas del Capitán Buscapina en Cybersiberia”.
Si el inicio fue formidable, el cierre fue el pico de desborde. El tridente “Todo preso es poítico”, “Ya nadie va a escuchar tu remera” y “Ji ji ji” fueron los elegidos para despedirse. Un tridente que es elegido habitualmente para el final. Y sí, claro que sí, si no puede fallar. Los ex Redondos arriba del escenario agradecieron una y otra vez nuestra presencia, con sonrisas dibujadas en sus rostros que no podían borrarse; sus mejillas parecían estar ancladas a los extremos de la cara, especialmente en el entrañable Sergio Dawi, saxofonista y capitán de La Kermesse. Los Decoradores hacen hincapié en que nunca olvidemos que nosotros somos parte de este fenómeno: que Los Redondos (su espíritu, su legado y leyenda) es el producto del todo, de lo que hacen ellos arriba del escenario y lo que hacemos nosotros abajo. No podría estar más de acuerdo. Lo que sucede entre la gente ahí abajo, entre transpiraciones y cervezas chorreadas, entre abrazos y lágrimas, es tan conmovedor como la música que nos convoca.
“No nos olvidemos de nosotros: recordémonos”, nos dijeron una vez, ¿verdad? Entonces, eso. No nos olvidemos de nosotros. Gracias Decoradores, gracias público ricotero, gracias Kermesse. Sepan que volveré por más.
