Gentileza Prensa
Korn en Argentina: el nü metal está servido
Tras nueve años, el grupo regresó a la Argentina en el marco de su tour latinoamericano y se presentaron en el Parque Sarmiento.
Korn se reencontró con sus fans argentinos en el gigantesco espacio verde del barrio de Saavedra en una fría noche de mayo -que si bien no agotó la capacidad esperada, tal vez porque alguien pensó que podría tener la misma repercusión que tuvo la fecha de aquel mítico Quilmes Rock del 2008 o las posteriores- supo brindar un show en el que lo dieron todo.
Tres bandas soporte fueron las encargadas de subir la temperatura del domingo, con el inicio que marcó el garage punk de Las Tussi, como apertura local. Continuó Seven Hours After Violet, quienes mostraron su debut autotitulado y editado en 2024, con un sonido metalcore que atraviesa diferentes ambientes y que cuenta con la participación del bajista de System of a Down, Shavo Odadjian, el vocalista Taylor Barber, el baterista Josh Johnson, más los guitarristas Michael “Morgoth” Montoya y Alejandro Aranda.
Por último, los canadienses Spiritbox fueron la antesala al grupo liderado por Jonathan Davis, quienes desplegaron todo su poder con la voz inquebrantable de Courtney LaPlante y las guitarras filosas de Mike Stringer. Aprovecharon para darse a conocer frente al público argentino mediante doce canciones, provenientes de sus dos álbumes publicados al día de la fecha –Tsunami Sea (2025) y Eternal Blue (2021), respectivamente- y de algunos de sus EPs, tuvieron una buena recepción de la base local.
Después de casi una década de espera el mítico “Are you ready?” (¿Están listos?) de “Blind” hizo enloquecer a la concurrencia, con un vendaval de nü metal que a más de un alma allí presente hizo retroceder hasta su adolescencia. Korn finalmente estaba allí frente a la masa que quedó sumergida entre el bajo que parecía un maremoto y las guitarras estruendosas que se escucharon hasta lugares insospechados, junto a los golpes de los platos y la voz inconfundible de Davis.
“Twist” fue la que siguió, luego “Here to Stay” y “Got the Life”, un torrente de hits que hizo un aplauso gigantesco, con canciones que atravesaron los diferentes momentos del catálogo del grupo californiano, los cuales llegaron hasta su emblemático primer disco, el homónimo y publicado en 1994.
El frontman presentó “Shoots and Ladders” con su gaita característica y luego cerraron ese track con un retazo de “One”, original de Metallica, mientras que debajo de las tablas y en las plateas, el éxtasis de los y las asistentes trepaba empujado por la onda expansiva que provenía desde la banda. Así, por momentos era como retroceder en el tiempo, la energía hizo vibrar hasta las células de quienes tuvieron la suerte de poder ver un show que hace mucho tiempo no se veía ni escuchaba.
La puesta en escena estuvo en un nivel correcto para un show internacional, pero sin exagerar, porque la pompa fue irrelevante, el foco estuvo en la música que pareció rescatar al nü metal de las cenizas. En un contexto en el que se reciclan algunas cosas y otras parecen revalorizar su vigencia en este presente.
Como era de esperarse, el “olé olé” de la base de fans argentina no faltó y fue retribuido en agradecimiento por el cantante, quien también pidió disculpas por haberse ausentado por tanto tiempo en nuestro país y agregó que actualmente están trabajando en una nueva entrega, la cual fue adelantada con “Reward The Scars”, uno de sus flamantes singles que fue publicado el 27 de abril pasado.
La energía del grupo no claudicó ni un segundo, como tampoco la de la audiencia que cantó el estribillo de “Somebody Someone”, mientras las manos se agitaban con los cuernos en alto, en paralelo al pogo que se encontraba en las cercanías del escenario, aunque quienes estuvieron en las plateas y en el sector trasero del campo, también brindaron lo suyo, pese a la separación que no abandona la polémica.
La recta final tuvo a “4 U”, el hit “Falling Away From Me”, “A.D.I.D.A.S.” y el broche de oro fue con el “Go!” más esperado de todos: el que Davis grita en “Freak on a Leash” con todo el predio que cantó, agitó y gritó con todas sus fuerzas a modo de un verdadero exorcismo que hizo rugir hasta la tierra.
Korn desplegó un recital que mostró una fuerza imparable de principio a fin, de un modo como si no hubiese pasado el tiempo, la retribución de quienes asistieron fue notoria. Además, volvieron a poner en escena al subgénero después de tantos años de carrera y de que tuvo su clímax allá por principios de los dos mil.
