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High Vis: alta visibilidad en el Abasto
El conjunto inglés se presentó en Uniclub ,en el marco de su primera visita a la Argentina, con un show explosivo y catártico en el que repasaron gran parte de su maratónica carrera.
High Vis es una banda que se formó hace exactamente una década en la ciudad de Londres. Se trata de un quinteto que mezcla influencias hardcore, punk y elementos post-punk que, por momentos, remiten a una sonoridad típica de los años ochenta.
Actualmente están conformados por Graham Sayle en voz; Rob Hammaren y Martin MacNamara en guitarras; Edward “Ski” Harper en batería y Jack Muncaster en bajo. Sucede que están pisando cada vez más fuerte en la escena gracias a sus presentaciones con una energía que hace vibrar hasta el último átomo.
Su nombre fue inspirado en los chalecos reflectivos para alta visibilidad –high visibility en inglés-, una prenda que suele identificarse con la clase trabajadora de su país natal y que, paradójicamente, invisibiliza a quien la lleve puesta, a menos que por algún motivo sea necesaria su intervención, según declaró el cantante a la prensa británica.
La producción discográfica inicia en el 2017 con el lanzamiento de dos EPs, siguieron algunos simples durante el 2019 y a finales de ese año llegó su primer álbum: No sense no feeling. La post-pandemia trajo a Blending (2022), el EP Society exists (2023) y su más reciente larga duración a la actualidad, Guided tour (2024), entre otros sencillos.
La velada del debut
Un anuncio relámpago a principios de septiembre apareció en las redes para publicar la primera visita del quinteto a estas tierras. La cita quedó arreglada para cerrar ese mes en Uniclub, un reducto que quedó preparado para el bautismo de fuego con el aporte local de WRRN, un grupo que se encuentra en franco crecimiento desde hace diez años con su post-hardcore, screamo, matizado con texturas emo que encuentra una fuerza muy peculiar.
El cuarteto argentino hizo un popurrí de su trayectoria que trajo algunos exponentes como “Balvanera”, de ¿Qué se siente estar mejor? (2023), más varios de los simples que editaron en estos años, además de incluir un adelanto de su próximo trabajo con “Algo falla”, que vio la luz hace apenas horas en las plataformas digitales. Gonzalo Morales -voz y guitarra- agradeció al público y confesó que “esto es un festejo para nosotros”.
El tour guiado
La multitud terminó de copar el predio de la calle Guardia Vieja, mientras varias almas buscaban calmar la sed, desde las penumbras irrumpieron los londinenses con una potencia que hizo rugir la tierra con “Drop me out”.
Desde el primer acorde, el público enloqueció y el mosh fue la fuerza centrífuga que dominó hasta el final el movimiento de los cuerpos que incluso se animaban al crowdsurfing mediante constantes zambullidas desde el escenario. “¡Canten conmigo!” gritó Sayle para subir más la temperatura con el clima post-punk de “Walking wires”.
Sin dar respiro, siguió “Talk for hours” para levantar más altitud -“Altitude”- y luego se escuchó el agradecimiento del cantante a la audiencia argentina, a la vez que declaró no poder creer que estaban tocando en Sudamérica por primera vez. Como era previsible, el “olé olé” del público no se hizo esperar y la sonrisa del frontman tampoco.
El camino continuó con un empuje que no aflojó en ningún momento, mientras el vocalista de tanto en tanto alcanzaba el micrófono al primer fan que se le cruzara para cantar, como le fuera posible, las canciones que fueron una muestra de gran parte de su discografía.
Después de traer uno de los primeros temas que grabaron en su carrera -“A fist for when you’re down”-, con “0151” el líder hizo una dedicatoria a todos los trabajadores, entre los que destacó a los de la construcción, enfermería, docentes y del sector público en general, como una manera de reflexionar acerca de lo colectivo y la resistencia obrera, “somos de la clase trabajadora”, sentenció.
Nadie quiso apartar la mirada del escenario y quienes se encontraban en el medio no pararon el mosh en casi ningún momento, pues, significó entrar en una suerte de catarsis colectiva que se mezcló perfectamente con la lírica y la fuerza de los instrumentos.
El tramo final tuvo a la reflexiva, pero poderosa “Choose to loose”, donde se piensa acerca de las luchas personales. Tras finalizar ese track, Sayle aprovechó para contar su experiencia personal con las adicciones, que lo llevaron al borde del suicidio y su posterior recuperación por medio del sistema de salud público de su país. Luego agradeció la suerte de poder estar vivo y dio un manto de esperanza de superación frente a situaciones de esas características. Inmediatamente siguió un estallido de aplausos que fue la antesala para finalizar con “Trauma bonds”.
High Vis brindó un show en el que lo dieron todo con una energía imparable durante tan solo una hora. Quince canciones en total que lograron curvar el tiempo y el espacio, donde los y las presentes se fundieron en un colectivo que vivió una experiencia de esas que se recordarán para toda la vida.
