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La Mississippi

El blues de la buena memoria

Cronista: Augusto Fiamengo | Fotos: Nacho Boullosa

04 de Marzo, 2017

El blues de la buena memoria

La Mississippi presentó en el Teatro Gran Rivadavia “Inoxidables”, su último disco, compuesto por versiones de temas clásicos del rock argentino. Además, la banda liderada por Ricardo Tapia adelantó algunas de las canciones de “Criollo”, su próximo trabajo, y repasó parte de su extensa discografía a lo largo de dos horas de show.

Luego de la suspensión del show de La Mississippi en diciembre de 2016 a raíz de una operación de urgencia a la que fue sometido su cantante, Ricardo Tapia, en la noche del Teatro Gran Rivadavia sobrevuela cierto aire de reencuentro, de saldar una cuenta pendiente, pero sobre todo, un clima celebratorio del género blues y del barrio de Floresta, que en palabras del propio Tapia le dio mucha música y mucho blues a la Argentina. Este barrio se merecía un teatro así, recuperado para la música.”

Con un gran espacio y un público que demuestra su fidelidad a una banda que se acerca a las tres décadas de vida, La Mississippi comienza a desatar su artillería de blues criollo de la mano de “Búfalo”, “El dieciséis” y el clásico “San Cayetano”, que muestran a un grupo aceitado, con un Gustavo Ginoi avasallante e inspiradísimo en guitarra.

El incansable bombo de batería de Juan Tordó y la firmeza en el bajo de Claudio Cannavo comandan una hipnótica e intensa versión de “Mejor no hablar de ciertas cosas”, el clásico de Sumo con el cual la banda inicia el recorrido de “Inoxidables” (2015), su último disco. También se destacan una sentida interpretación de “Pato trabaja en una carnicería”, de Moris (en palabras de Tapia “quizás el poeta maldito más grande de la Argentina”), y un doblete de himnos en el repertorio de Luis Alberto Spinetta que emocionan a todos: “Cementerio Club” y “Post Crucifixión”, que cuentan con apabullantes solos de guitarra de Ginoi. El grupo sale triunfante por la forma en la que encara estas canciones, respetando las versiones originales y aportándoles una frescura que parte principalmente del sentimiento y el talento vocal de Ricardo Tapia, uno de los mejores cantantes del rock argentino.

De pronto, La Mississippi se desmarca gambeteando al pasado y se encamina hacia el futuro inmediato, que ya tiene título: “Criollo”, el nuevo álbum de la banda que se encuentra en proceso de gestación. Uno detrás de otro, la banda arremete con el tema homónimo del disco, seguido del enérgico blues “Mala memoria” -dedicado a la clase política argentina-, “La montaña”, con un salvaje aire funk y un gran trabajo de Gastón Picazo en teclados y el rock and roll “Odioso”. Las letras permiten internarse en las experiencias vividas por Tapia, sus estados de ánimo y su visión sobre la situación política del país.

Pero el grupo no se olvida de los clásicos de su propia cosecha, y se concentra en las canciones de sus dos primeros discos de estudio: Mbugi (1993) y Bagayo (1995), frente a un nutrido público que se muestra más que agradecido. A lo largo del concierto, “Blues del equipaje”, “Tres palabras”, con la notable participación de los invitados Daniel Yaría en guitarra y Martín Amenabar en teclados, “Matadero” y una versión jazzera y despojada de “Café Madrid” dan cuenta de una banda con una riquísima historia. El frontaman y los suyos amagan un final que no es tal, y vuelven al escenario para proponer el mismo vértigo del inicio con “Ermitaño” y “Mala Transa” y jugar al “sube y baja” con una bellísima y existencialista “Un poco más”. Para cerrar el círculo de una triunfal y emotiva noche de blues en el mítico Teatro Gran Rivadavia, en el barrio de Flores, Ricardo Tapia dedica el show a la memoria de Adrián Otero, el histórico cantante de Memphis La Blusera, fallecido en 2012. Y todo queda dicho.  

Un teatro histórico, una calidad de sonido intachable y un gran juego de iluminación funcionaron como el marco ideal para un soberbio show de la Mississippi. Ricardo Tapia, luego de sus inconvenientes de salud, se mostró en gran forma, histriónico como siempre y atronador en la voz. El grupo logró enlazar en la misma noche el pasado -propio y ajeno- y el futuro con increíble naturalidad, y renovó el vínculo afectivo con un público que acompaña permanentemente, agita y agradece a la banda que desde hace tiempo se convirtió en el principal referente del blues en Argentina, a base de profesionalismo, talento y amor por lo que hace.     

                                  

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