Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Sig Ragga

Un show con lenguaje propio

Cronista: Ive Brunello | Fotos: Diego Carnevale

06 de Mayo, 2016

Un show con lenguaje propio

Sig Ragga se presentó en el Teatro Vorterix y repasó sus dos discos de estudio en una noche de música y teatralidad.

Se hizo esperar la banda oriunda de Santa Fe. Casi una hora más tarde de lo previsto, el grupo integrado por Gustavo Cortés (voz y teclado), Nicolás González (guitarra y coros), Juanjo Casals (bajo) y Ricardo Cortés (batería y coros) salió al escenario del teatro. El lugar se llenó de un público entre treintañero y adolescente, que esperaba ver en acción a Sig Ragga.

El show comenzó con “Orquesta en descomposición” del álbum Sig Ragga (2009), con una puesta en escena teatral que caracteriza a la banda, y continuó con “El niño del jinete rojo” del disco Aquelarre (2013). Para “Puntilla if Kaffa”, crearon climas de suspenso al estilo banda sonora de película. Fue una noche de expresión artística, donde los integrantes se maquillaron de color plateado brilloso y se vistieron con túnicas blancas manchadas con pintura. 

El público estaba concentrado y en total silencio mientras disfrutaba de “Invocación” y “Chaplin”. El cantante se lució con agudos que se asemejaban a los de Spinetta, a los que le sumó, también, unas dotes de actuación y mímica. Más tarde llegó el momento de “Quise ser” y “Abrir y cerrar de noches”, en los que se pasó de un rock alternativo a un reggae más calmo; mientras que la melancólica “Pensando” generó tensión gracias a los efectos del sintetizador de Cortés.

Sig Ragga mostró una mezcla de estilos interesante. Hubo reggae combinado con música progresiva, con rock alternativo y, además, con ambientes musicales más relacionados a obras teatrales o cinematográficas. Esto se pudo escuchar en “Escalera y barco”, “Resistencia indígena” y “Continuidad de lo indecible”, donde la gente, por primera vez en la noche, cambió la concentración y el silencio por el canto. 

Luego, Cortés se volvió a lucir con sus agudos en la psicodélica “Severino Di Giovani”, “De los seres durmientes” y “En el infinito”, en la que los fans volvieron a cantar y a acompañar al líder de la banda en sus letras. La noche terminó alegre con “Tamaté”, “Feliz” y, a puro pogo, con “Matata”.

Sig Ragga mostró todas sus influencias musicales y escénicas. La banda santafesina fusionó el reggae con otros estilos como el rock progresivo y sinfónico, generando climas de tensión y suspenso. Su teatralidad se vio reflejada en la vestimenta, el maquillaje, la expresión de los movimientos de Gustavo Cortés, y en el clima de atención que se generó en el Vorterix.

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