Manijas
Víctimas del baile
21 de Junio, 2014
Manijas se presentó el sábado en el Teatro Mandril, dejando más que claro que su objetivo es poner a todo el mundo a bailar.
En pleno corazón del barrio de San Cristóbal, el Teatro Mandril es la excusa perfecta para hacer algo distinto: una casa de esas de mitad de siglo pasado, reciclada y llena de dibujos y colores, regala propuestas culturales en una zona algo apagada. Los mandriles dibujados, la barra con precios económicos y la locura linda en el ambiente eran los mejores componentes para la previa de Manijas.
Poco antes de las 23 horas, la banda salió a comerse el escenario con "Añejo y febril", canción de su último álbum El Portal. La fiesta siguió con "Las desventuras del cálamo" con los teclados de Melisa Iralde al poder.
En el día donde la Selección Nacional de fútbol le ganó casi de casualidad a Irán en el mundial, los primeros cantitos se hacían sentir de ese público tan fiestero como distinto: desde dreadlocks en los pelos y polleras hippies, hasta pantalones de joggins y remeras futboleras. Cien por ciento naturales, sin frivolidades.
El momento meloso llegó con "María", su sensibilidad sonora y una letra muy festejada. Para cortar con la dulzura, le siguió "Bucarest" con un bajo protagonista en toda la canción y con el frontman Feller Fellini cantando con rimas, verdades de una sociedad mentalmente enferma.
“¿La están pasando bien? Vamos un poco más arriba!”, dijo Feller antes de entonar de manera funky "La luz extraña", para descontrolar a los músicos sobre las tablas y a la gente que no paraba de saltar y bailar. El único invitado de la noche fue Alejo Urbani, bajista de Brancaleone, quien de manera sensacional, hizo rugir el bajo en "Jaime Zombie". Después, un punteo, una melodía conquistadora y una chica de mirada enamorada y rulos inolvidables cantando hacia el escenario se podían ver y sentir mientras sonaba "Tascas de camaleón".
"¡Somos Manijas y ustedes también!”, gritó la voz del grupo previo a "Dos de copas", canción llena de paz y de diferentes estados musicales que parecía la última de un set muy enérgico, pero no. Sin bis y de corrido, "La gran farsa" (que fue terminada por el público para emoción del líder) y "Nada puede salir mal", fueron los elegidos para terminar un show, a puro fulgor y alegría.
Manijas propone una fusión de estilos que incita a bailar instantáneamente, y eso hace pensar que su porvenir es más que rico. ¡Larga vida a la alegría popular que generan estos chicos!
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