Personal Fest
Se derriten los sonidos
01 de Noviembre, 2008
Mucho sol, mucha música, mucha indumentaria. El segundo día del Personal Fest tuvo matices sonoros para todos los gustos y cerró con una serie de presentaciones internacionales para el recuerdo.
En los escenarios en los que a las bandas no les dejaban tocar más de 35 minutos, hubo sonidos realmente trascendentes. ¿Algunas postales?: The Siniestros, según una de sus letras, “tres enmascarados de chaquetas negras que a todos hacían bailar” con ritmos surfer y gritos a la mexicana. Banda de Turistas, con sus melodías alla Spinetta y rock de principio de era. Pánico Ramírez metió algo de miedo con su electro pop, a veces inocente, a veces psicópata. Y durante el show de Rosal, su cantante María Ezquiaga se tapó los ojos con la corbata emblema (¿símbolo de cómo el consumismo ciega o pura coincidencia?) y dio una amena interpretación con su cándida voz de zorzal.
Una grata sorpresa de aplastante rock electro fue Mole, la banda de Charly Alberti, el baterista de Soda Stereo que, haciéndole honor a su nombre, mostró una exhibición de lo que hace cuando no toca “Trátame Suavemente”. Y es que no hay nada de suave en la nueva propuesta: guitarras al mango, sabor pesado y baterías demoledoras, que generan atmósferas densas y adrenalínicas.
Con el sol acribillando las frentes del público, una introducción de música mariachi dio paso a la presentación de la lisérgica The Mars Volta. Sin hacer caso de la lista de temas prevista, los ex At The Drive In, dieron una recorrida de cinco temas, sin parar un segundo y haciendo versiones de a veces 20 minutos de mayoría de canciones de su última placa “The Bedlam In Goliat”. Los texanos se ganaron la alabanza del público al zapar dentro de los mismos temas, hacer de ellos una masa amorfa y delirante y luego, con perfecta coordinación, volver a la canción original.
En “Viscera Eyes” el torbellino sonoro y rítmico se apoderó de su cantante Cedric Bixler-Zavala, quien se subió a los equipos de bajo y pasó a arrancar y masticar un pedazo de los tubos del decorado. Aquellos que venían de ver a Emanuel Horvilleur en el escenario opuesto debieron dejar sus dentaduras postizas a un lado, por lo electrizante, enfermo y perturbado del show del sexteto progresivo setentista (definición contradictoria si las hay).
Bloc Party empezó su concierto de forma amena. “Otra banda edulcorada”, murmuró alguno que se encontraba por el público; pero luego del tercer tema, los ánimos fueron variando y la voz del antes tímido cantante Kele Okereke fue variando a un tono con cierta reminiscencia a Robert Smith de “The Cure”.
Poco a poco, la luz se hacía más tenue, y el clima soportable. Lástima que todavía no se hizo ley el proyecto que tiene por consigna regalar agua en los espectáculos masivos. Casi sin dar descanso, los británicos de Kaiser Chiefs se hicieron presentes para dar una hora de canciones hiteras, algunas de ellas adelantos de su nuevo disco, “Off With Their Heads”. Los interesados en la banda quedaron complacidos, pero los que venían de escuchar las dos bandas anteriores, tuvieron que bajar la adrenalina un par de niveles para poder apreciar la totalidad del espectáculo.
Ya puesto el sol en el horizonte, el escenario principal dio muestras de brillo para la presentación de R.E.M. El inconcebible carisma de la legendaria banda, sumado a un show de imágenes modeladas en paralelo de los monitores, formaron una hermosa presentación de 28 temas, y para que nadie se quede con las ganas, repasaron todas sus épocas. Infaltables como “Everybody Hurts”, “Man on the Moon” y “Loosing my Religion” (mandolina incluida), fueron los caballitos de batalla de una presentación que dio cátedra a cualquiera que pretenda tocar canciones.
Fue para “Man Size Wreath” que Michael Stipe comentó: “sabemos que tenemos el gobierno más odiado del mundo, pero con las elecciones que vienen todo puede cambiar”, y luego pasó a mostrar una foto en los monitores de Barack Obama, por si quedaba alguna duda de su posición política. En el intermedio del espectáculo, se vio por los monitores una mano que escribía en un papel “R.E.M., Aguante Argentina!” (?).
Una vez terminada la presentación de los R.E.M., el rock se transformó en dance en el Escenario Motomix, con las últimas dos presentaciones de la noche a cargo de Los Sueños de Anderson y Zeta DJ Set.
Con fiebre solar pasó el segundo día del Personal Fest. Los extranjeros dejaron sonrisas, los locales mostraron lo suyo y todos usaron corbata.
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