Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Personal Fest

Aquellos 90 añorados

Cronista: Gentileza: Luciana Eiff | Fotos: Gentileza: Prensa

18 de Noviembre, 2006

Aquellos 90 añorados

A pura fiesta cerró la segunda noche del Personal Fest 06 en el Club Ciudad de Buenos Aires. El barrio de Núñez se pobló de almas dispuestas a transitar por los cuatro escenarios con que contaba el festival en busca de nuevos sonidos o formulas ya conocidas y a la espera de la banda estrella de la noche, New Order.

Con horarios apretados, pero puntuales, que hacían imposible ver todo (en definitiva esa es la esencia de estos eventos), la multitud se desplazaba en círculos bordeando el lago que recorre todo el predio, haciendo paradas en los numerosos puestos de comida, de merchandising y hasta en un puesto en el que realizaban tatuajes de henna, o donde podían convertirse en Dj´s por unos minutos.

 

Girando por el festival

Al haber cuatro escenarios era complicada la tarea de cumplir con todos los artistas. Desde tempranito arrancó el desfile de bandas nacionales y en todo momento el público se prestó para escuchar a sus favoritos o descubrir algo nuevo en el ámbito musical. Mucho pop, algo de electrónico y la mezcla de ambos.

Mientras terminaba el set de Ian Brown, en el escenario Personal Manía (el que seguía al principal en tamaño y capacidad) los neoyorquinos The Bravery rockeaban y derrochaban mucha energía. Los que no sabían de qué se trataba, se encontraron con un sonido electrónico pero con mucho rock para brindar y sobre todo mucha actitud rockera. Melodías pegadizas, una voz grave y potente y mucha respuesta del público, y además adelantos de su nuevo disco.

En otro de los escenarios se escuchaba Azafata y generaba algo de intriga. Baterías electrónicas y percusión que remitían a sonidos orientales y en la voz, mujeres con mucha potencia y letras en inglés. También alguna coreografía con ropas hindúes y bailes con un cinturón de monedas al estilo Shakira.

Proyecto Verona sonaba muy pop en el escenario Arnet, el único cubierto, con una voz dulce y afinada, y con mucha energía. Algunos temas que rotan por los medios y un séquito de fieles en primera fila cantando y bailando.

 

Las monerías de Ian Brown

Es imponente la imagen de Ian Brown cuando se para sobre el escenario con una presencia inobjetable, mucho carisma y entusiasmo. Desde el principio anunció que uno de los músicos no había podido llegar para el show (sin dar explicaciones al respecto) y dijo que tratarían de hacer lo mejor.

Sin guitarrista y con algunos problemas de sonido (por momentos los acoples eran insoportables) “The  Monkey” puso el pecho para sacudir a sus seguidores que alentaban “olé, olé, olé, olé, mono, mono”. El repertorio estuvo basado en sus discos solistas y algunas viejas canciones de los Stone Roses (ex banda de Brown) que completaron la lista de 15 temas.

Casi en el final, la guitarra hizo su aparición de la mano de Mariano Roger, de Babasonicos, y más tarde toda la banda copó el escenario para hacer el tema que Brown compuso y nombró en su honor en el álbum Golden Greats, ya que es un confeso fan de los de Lanús. 

Más allá de los problemas técnicos, no fue un show deslumbrante pero tampoco decepcionó a un público que ansiaba ver al inglés, quien se mostró contento con la respuesta obtenida y dijo que no importaba si no bailaban, que era suficiente con mover los hombros.

 

20 años no es nada

New Order demoró su arribo a los escenarios porteños un largo rato, por lo tanto entre el público había disímiles perfiles de admiradores de esta banda inglesa que en los ´80 mezcló el rock con el dance e hizo, y hace, bailar a miles de jóvenes, y no tanto.

El paso de los años se advierte en lo estético, pero en cuanto a la música y la energía que provocaron no se  puede objetar casi nada, sólo algunos problemas con el volumen de la voz de Bernard Summer. Asimismo, a pesar de decir que es lo único que pueden tocar, la lista de temas (casi todos hits) permitió comprobar las destrezas interpretativas de los ex Joy Division, en especial la de Peter Hook y su bajo.

Durante el show hicieron un recorrido por grandes éxitos y también por su últimas producciones, sumados a los infaltables covers de la banda que liderara Ian Curtis, cuyo suicidio desembocó en la formación de New Order. El punto más alto de la noche se lo llevaron Bizarre Love Triangle y Blue Monday, ambos provocaron la locura de la gente, que en todo momento respondió saltando, bailando y coreando hasta desgarrar sus gargantas.


La segunda fecha del Personal Fest permitió saldar deudas con artistas que en los ´90 lideraban los ranking mundiales, y que a lo largo de los años han acumulado seguidores en el país. Un cierre con sabor a viejo, pero no por eso oxidado.

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