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A una década de los "Black Ops"

Cronista: Flor Viva | Fotos: Gentileza prensa

31 de Enero, 2022

A una década de los "Black Ops"

A cargo de la crew Ziontifik, se trata de un hito de pesada relevancia para todo el rap de España y Latinoamérica, pero, fundamentalmente, para el costado audiovisual de los lanzamientos musicales.

La crew Ziontifik ya tiene casi 20 años. Su nacimiento, como un efecto mariposa, se ve en retrospectiva como un momento importante para la historia del hip hop en español. Este colectivo de jóvenes comenzó a proyectar todo tipo de productos artísticos (juntos y por separado) que eventualmente acabaron reverberando en reiteradas ocasiones en todo el panorama hispanohablante del género. 

Uno de estos casos fue la creación de los “BLACK OPS”, un hito de pesada relevancia para todo el rap de España y Latinoamérica, pero, fundamentalmente, para el costado audiovisual de los lanzamientos musicales. Estamos hablando de los doce capítulos que componen este proyecto en el que trabajaron durante aproximadamente un año en total, mostrando una creciente profesionalización a cada paso en diversos aspectos. 

Los doce tomos están compuestos por tracks protagonizados de forma individual por Kuma, Dano, Elio Toffana, Nethone, Kael Toffana y Cabal, solo con excepción del primero de ellos, en el cual Dano y Kuma se unieron para Diplopía. Cada uno de estos tracks posee una historia diferente a la del resto, y un video que se ata con la narrativa de las letras de forma coherente y reflexiva. Todas las instrumentales del proyecto, que en 2012 vio la luz en formato de disco físico, fueron producidas por Dano, quien tuvo una participación de lo más amplia en otras aristas de “BLACK OPS”: desde la dirección, pasando por la postproducción, y hasta prestar su casa como locación para filmar. 

Estas instrumentales, además, son abiertamente diversas y con contrastes y contraluces sonoros interesantes, algo que a lo largo de su carrera el argentino pudo seguir mejorando hasta ser hoy un excelente productor además de uno de los MCs más afilados de la escena española a la hora de elegir instrumentales y productores con quienes trabajar.

Los “BLACK OPS” vinieron, de alguna manera, a rebatir cierta comodidad en el estilo en el cual se presentaban los temas de rap si de videoclips se trataba, partiendo desde el sencillo hecho de que los videos en este caso no eran un mero acompañamiento sino una parte central de la esencia que querían transmitir. El proyecto era total. Para lograr esa completitud también fueron convocadas otras personas, entre las que destacan los necesarios Rubens (en arte y diseño), Javier Díaz (en realización y postproducción), Aqeel (con sus versos en “Caballito de Mar” junto a Elio Toffana), Tony Karate (scratches en “Sacrificio” con Kael Toffana), y Alejandro Valderas (en dirección y postproducción). 

Así, con esa intensidad, ese trabajo, ese ánimo de pulir todas las asperezas, fue que estos lanzamientos se enemistaron con la redundancia de algunas características que el rap en español se empecinaba en reciclar, y dieron a luz a nuevas maneras de encarar las letras, los golpes y las identidades que habitan el hip hop hispano. Desde el segundo cero lo entendemos cuando, entremezclado con imágenes de humo, cuerdas, y cuadernos de rimas, lo primero que oímos en todo “BLACK OPS” es la voz del prócer del folklore argentino Atahualpa Yupanqui en un fragmento de una entrevista en la que dice: “Se olvidaron que lo que más sabía el gaucho era prudencia, probidad, respeto… y coraje le sobraba. Entre ellos el coraje de saber cuándo debe callarse y por qué debe hablar.”

Las narrativas distan mucho entre las canciones, con temas relacionados a vínculos románticos, miedos profundos, desafíos del pasaje de la juventud a la adultez, reflexiones sobre el rumbo de sus desarrollos personales, su enfoque artístico y profesional, y mucho más. Todas, sin embargo, están estructuradas de una manera verdaderamente atenta, que esquiva estos lugares comunes que existían en lo audiovisual dentro del género (muchas veces al buscar emular algunas características del rap estadounidense que nos son algo ajenas) a base de pura lucha por la lealtad a las identidades de cada uno de sus artistas sin dejar de apuntar alto para la creación de ideas revolucionarias y frescas. 

La atención a lo relativo a la estética por un lado y a lo técnico por el otro, además de sencillamente crear un complemento a lo práctico para las canciones, fue lo que le dio a “BLACK OPS” cierta autoridad por encima de lo que se lanzaba por aquellos meses de 2011 y 2012, incluso teniendo complejos arreglos de iluminación –mayormente artesanales–, planos secuenciales, dificultosas maniobras de edición, y cortes de lo más atractivos. 

El proyecto de los “BLACK OPS” duró, entonces, un año de poco presupuesto y mucho esfuerzo colectivo, cumpliéndose este 31 de enero una década exacta del lanzamiento del último de los videos, “Deseo a la deriva”, con Kael como protagonista. A partir de explotar las habilidades de cada persona que trabajó en esta idea y de un enorme empuje por la continuidad de la clásica búsqueda de autenticidad y excelencia que caracteriza a Ziontifik, se logró un manjar para los sentidos en doce partes que vio su lanzamiento físico en abril del 2012. Sin dudas, este proyecto ha sobrevivido de manera indiscutida al paso de los años, y hoy podemos denominarlo, una década más tarde, como una increíble y fructífera influencia para toda la escena, además de un producto final de gran calibre artístico. 

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