Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Miguel Mateos

Atado a un sentimiento

Cronista: Gentileza prensa | Fotos: Anabella Reggiani

07 de Agosto, 2010

Atado a un sentimiento

Miguel Mateos volvió al Luna Park a festejar los 25 años del emblemático Rockas Vivas y se vivió una auténtica fiesta retro.

A las 21.50 y con el grito a coro de “Miguel, Miguel”, las luces se apagaron y en las pantallas se visualizaban la tierra, una autopista y en ella Mateos, manejando un auto deportivo rojo acercándose a las inmediaciones del Luna Park. Así, Buenos Aires revivía "Por una noche más" su romance con el cantante. Después de "Peleando por tu amor", llegó "Perdiendo el control", el tema que abría el disco en vivo pero estaba grabado en estudio, muy cantado y festejado por el público. Después se hizo un apagón total, los músicos salieron de escena y fue el momento de otro video, ahora mostrando imágenes históricas de grandes momentos en la vida musical de Miguel.

Luego subió a escena Zas, para hacer otro de Rockas Vivas, "Va por vos, para vos", al que le siguió otra muy festejada, “Dulce Ana” y una intensa melodía para "Bulldog", un tema fuerte en una época complicada de la historia argentina. Le siguió el clásico “Tengo que parar”, enganchado con “Mensajes en la radio” y “Tómame mientras puedas”. Mientras terminaba este trío, Mateos se dirigió a la tribuna de enfrente al escenario, donde suele ubicarse el sonidista, porque allí había un piano de cola con el que interpretó un fragmento de “Cuando pase el temblor”, mandó toda la fuerza para Gustavo Cerati (“mi compañero de ruta”) y cantó el suave “Mundo feliz”

El show siguió en el escenario y con las seis mil personas según Mateos, el Luna Park era una fiesta ochentosa. Sonaba "Un poco de satisfacción" y si este no es clásico, Buenos Aires es una provincia de Hawai. Toda la satisfacción la enganchó con “Extra, extra”, sin un mínimo respiro a la gente. Luego llegó otro tándem, "Un gato en la cuidad" con “En la cocina, huevos”, dejando en claro lo que le falta a la Argentina, con plena fiesta de parte del público, bailando, cantando y gozando a pleno.

Las luces se apagaron para dar paso a otro video conmemoratorio, otra vez con imágenes de la historia. El cantante aprovechó para cambiarse de ropa y "Mi sombra en la pared" lo encontró con traje y corbata negros y zapatos de charol. Después de "Y sin pensar", con la guitarra acústica colgada y una púa en la mano, dijo "a volar Luna, es hoy o nunca", y llegó uno de los momentos más emotivos de la noche con “Si tuviéramos alas”.

“Esta canción acontece en una reunión de amigos que se juntan para hablar boludeces”, eso es según Miguel “Bar Imperio”. Luego se sentó al piano para comenzar a darle sonido a “Beso francés”, y apareció un saxo para acompañar "Es tan fácil romper un corazón". Verborrágico, Mateos siguió presentando cada tema, como “Rockeando”: "hace 30 años que vengo rockeando y voy a seguir hasta morir, de eso se trata”. Pasó “Atado a un sentimiento” y mientras sonaba “El jardín del amor", Miguel dijo: "voy a repartir las mejores semillas para que cuando se vayan tengan la mejor noche”, y entregó rosas rojas al público de los asientos más cercanos al escenario, mientras desde el techo caían papelitos del mismo color.

Después de “Cuando sea grande”, también muy coreada y aplaudida por el público, Miguel se acercó nuevamente al micrófono: “esta canción la escribí solamente para hinchar las pelotas, realmente quería desenfrenadamente salir a bailar y olvidarme de esa porquería que se vivía en ese momento”. Entonces, el Luna se convirtió en una dancería (Mateos dixit) desde los primeros a los últimos acordes de "Obsesión", un verdadero hit de la década. Como no podía ser de otra forma, el cierre llegó con su mayor éxito, "Tirá para arriba", una verdadera postal de época, y la gente tiraba sus abrigos, saltaba en su lugar y cada uno disparaba sus propios recuerdos del tema.

Con una verdadera orquesta, con algunos músicos de más de cincuenta años y otros más jóvenes, todos con experiencia y profesionalismo, Miguel Mateos hizo vibrar al Luna Park 25 años después.

TXT: Pablo Rios

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