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“Turr4zo”, la Argentina como género musical
De la mano de Trueno, llega “Turr4zo”. Un álbum bien argento, junto a grandes artistas como Andrés Calamaro, María Becerra y Milo J.
Mateo Palacios Corazzina, mejor conocido como Trueno, nos representa como un rapero argentino que mueve públicos internacionales. Proveniente de La Boca, Comuna 4, fielmente presente en la discografía del artista. Hoy, toma un poco más de protagonismo, pasando al frente, como parte del título.
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Nos encontramos con el cuarto álbum de estudio de Trueno, donde el 4 vuelve a llamar la atención. Entre medio de sus letras personales, encontramos a la patria como una musa de inspiración. “CON EL COMBO” (track número uno) rompe el hielo con un tango fusionado con hip-hop. Podemos notar una melodía que podría recordarnos a Osvaldo Pugliese, con un bandoneón y un sonido muy inspirado en piezas como “La Yumba” (1946).
Para lo más millennials, “TURRAZO” (tema tres) nos lleva directo al 2010, encontrándonos con un hito muy reconocido de Los Wachiturros, “Tirate un paso” (2011). Mateo nos invita a experimentar una mezcla en un género totalmente distinto, pero tan argentino como el anterior, demostrando que no nos representa un solo tipo de música, si no miles de ritmos unidos por una sola bandera.
Dentro de los feats encontramos “PUMA” junto a Milo J, con un sonido folklórico característico de Camilo. “¡Achalay!” ,expresa el mismo al iniciar los primeros acordes, como una exclamación de orgullo. Destaca la influencia quechua del folklore del noroeste: “Vuelvo a tocar a mi tierra mi Argentina sabe que nunca me fui, ‘tuve plantando bandera en toda’ las frontera’ que te prometí máximo amor pa’ la gente del barrio qué son los que nunca se olvidan de mí”.
Posterior a “ZOMBI” y “BAILANDO SOLA”, que se acomodan en géneros conocidos como el trap industrial y el reggaeton, llegan tres colaboraciones al hilo.
“90s” con Maria Becerra. Los artistas, quienes trabajaron anteriormente junto a Big One, en el CROSSOVER #5, se vuelven a juntar para regalarnos una melodía con tintes de R & B, fusionado con hip hop y soul.
“Uruguay”, con Rubén Rada, rompe la racha de colaboraciones de artistas argentinos a lo largo del disco. Una Latinoamérica como un todo, y cómo las diferentes culturas nos forman y construyen el país en el que vivimos.
Una pausa es necesaria para llegar al tema once, “DELIVERY FREESTYLE”. Volvimos al inicio, al Trueno de la gente, el Trueno de las plazas, el Trueno de la FMS que competía junto a Wos, Cacha, Papo, y grandes influencias dentro de la escena.
Dentro de un ritmo que podría recordarnos a Atrevido (Primer álbum de estudio, 2020) o la primera sesión que hicieron junto a Bizarrap (2019), comienza un fade out y podemos escuchar unos versos y reconocerlos de inmediato. Se nos presenta un Mateo más niño, junto a unos gritos eufóricos de fondo, que acompañan cada una de sus palabras. Los mismos, son de Misionero (host) y los versos de Mateo forman parte de una de sus batallas más icónicas de la FMS, junto a Nacho (freestyler reconocido en la escena popular). Con una suave distorsión, podemos escuchar: “¿Cuánto tiempo no me quieren dar en toda’ las fechas? ¿Cuánto’ estilo’ me quieren venir con este flow que te mata y te acecha?”.
El nuevo rock and roll
Finalizando los feats, encontramos un remake de “1000 HORAS” (track número doce) junto a Andrés Calamaro. Modificando la base y sumando algunas nuevas estrofas, le dan una nueva forma a un hito del rock nacional.
También “PITY IN THE SKY” junto al mítico cantante de Viejas Locas e Intoxicados. Cerrando así, la grieta entre fanáticos más clásicos, a los dichos del cantante en 2020: “Les guste o no les guste, somos el nuevo rock and roll”.
En referencia a su declaración, el artista habla sobre la representación del rock como algo más que solo un género musical; un movimiento popular que acompaña al pueblo a moverse y expresarse, con libertad.
A pesar de que Trueno eligió “PITY IN THE SKY” para cerrar su disco, el camino al que nos introduce durante el álbum, finaliza en “RAIN IV”. Es la cuarta parte de una saga de canciones (“Rain I, II, III, IV”).
En ella, escuchamos un inicio de reflexión sobre el peligro, el dinero, la fama, y el amor. La misma se va transformando poco a poco, en una carta de agradecimiento a sus padres, que lo acompañaron no solo como Mateo, su hijo, si no también como Trueno, el rapero.
El disco cierra con una melodía totalmente diferente a la inicial. Dentro de este viaje que nos propone el rapero, encontramos algo mucho más que hip-hop y rap. Una identidad patriota, que se fusiona con el arte de diferentes países, sin medir periodos o distancias. Ubicando a la Argentina como un género en sí solo, donde nuestra historia nos demuestra que no hay un género solo al que podemos amoldarnos o identificarnos, somos el resultado de las piezas de miles de artistas que dejaron su huella en la historia músical.
