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Megadeth en Argentina: esta es nuestra vida

La icónica banda regresó a la Argentina para despedirse de los miles de fans que coparon el predio de Tecnópolis, en el marco de su gira This Was Our Life.

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Una vez más, Megadeth volvió al país en una gira con la que se despidieron de sus seguidores argentinos; un show que comprimió su extensa carrera en una hora y media, pero que desde el campo y las tribunas, no se vivió como un adiós, sino como un hasta luego. Porque la esperanza nunca se pierde.

Un ritual metalero en Villa Martelli


Against fue el soporte nacional encargado de abrir la ceremonia, a medida que los fanáticos y fanáticas del grupo, de varias generaciones, llegaban al recinto de Villa Martelli en un jueves pre feriado del Día del Trabajador, mientras la luna asomaba con el caer de la tarde. Se avecinaba una noche perfecta para vivir un recital que prometía ser antológico y que ya traía un condimento especial para con los liderados por Dave Mustaine, luego de que éste fuera declarado Huésped de Honor de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, mediante un acto en la Legislatura Porteña el miércoles pasado.

Ya adentrada en las tinieblas, la masa impaciente ocupó hasta el último rincón existente en el campo, costaba moverse desde un sector al otro para poder estar frente al grupo californiano que desde hace más de cuatro décadas definió el thrash metal. Todas las almas allí presentes querían ver y escuchar al colorado de las seis cuerdas una vez más para poder grabar ese recital en la memoria para siempre. 

“Tipping point” fue la que desató la ola humana que gritó, cantó y agitó junto con las guitarras filosas que hacían tronar hasta el suelo, con uno de los tres singles que trajeron a la fiesta de su flamante disco, autotitulado y publicado el 23 de enero pasado. Siguieron “Hangar 18”, “She-Wolf” y “Sweating Bullets”, como una ametralladora de canciones desde distintos momentos de su discografía.

Sorpresas, clásicos y un cierre inolvidable

Al frontman se lo veía contento, no solo por el reconocimiento oficial que recibió el día anterior, sino también porque, como era de esperarse, su público estaba extasiado con una fecha de estas características. Les preguntó cómo estaban, quiénes entre la audiencia se encontraban allí por primera vez, agradeció en reiteradas oportunidades, una de esas muestras de agradecimiento tuvo que ver con hacer que tres de los cuatro cortes difusión que publicaron de su último trabajo llegasen al número uno: el que abrió la lista de la velada, como “I Don’t Care” y “Let There Be Shred”. 

Por su parte, la concurrencia tuvo su protagonismo cantando en varias canciones y fue infaltable el clásico “Aguante Megadeth” del público cuando tocaron “Symphony of Destruction”. Más tarde, el “Tornado of Souls” profundizó el mosh en las cercanías del escenario y las mareas humanas que se movían en el campo. 

Tenemos una pequeña sorpresa para ustedes, es un regalo que les trajimos”, declaró el líder del grupo para presentar el cover “Ride the Lightning”, una de las creaciones de la que él formó parte cuando estaba en Metallica. Luego, el tramo final tuvo a “Peace Sells” y para coronar la noche cambió su guitarra por una estilo “flying V” con un diseño personalizado en la que se apreciaba la bandera argentina y con ella interpretó “Holy Wars… The Punishment Due”, otro clásico de su álbum Rust in Peace (1990).


Pese a que hubo momentos en los que la voz de Mustaine se perdía, el sonido de la instrumentación envolvió todo el campo y Megadeth brindó un concierto de despedida que, si bien pudo parecer algo corto, tuvo una contundencia que hizo vibrar al público argentino, el cual jamás olvidará no sólo aquella velada histórica sino la potencia de sus shows cada vez que visitaron nuestro país. La fiesta no pareció ser una despedida en lo absoluto, quizás, con suerte, habrá alguna otra fecha en el futuro.

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