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Juan Rosasco en banda celebró 20 años en La Tangente: Siempre habrá música
Con dos fechas a sala llena, la banda brindó junto a su público fiel en noches llena de emoción y amigos.
Hace 20 años había otro país. Argentina recién estaba saliendo del estallido del 2001 y el pueblo recuperaba un poco de dignidad. Y no es un dato de más, es justamente lo que atraviesa a Juan Rosasco, quien en canciones no solo cuenta su vida, sino también el contexto de lo vivido con una responsabilidad social grande.
Esto lo llevó a ser cortina en en el programa 678 con “Hipnosis”, ese tema que habla de que a pesar de todo, del letargo, de la desesperanza, hay algo que nos mueve. “Nunca se acaba el amor”, dice, y ese es el motor de esta banda con músicos tremendos en todas sus formaciones y un frontman que nunca frena y sigue para adelante con calidad y, sobre todo, con una ternura genuina que pocos pueden transmitir.
Nunca se acaba el amor
La Tangente los recibió nuevamente dos noches. Ahí Juan subió al escenario con Sergio Mazza (Bajo); Pollo Fernández (Guitarra) y Bruno Fornasari (Batería), más un gran staff con muchas personas a disposición de que todo salga hermoso.
La primera tuvo de invitados a Patricia Rachetta y su gran voz en “Luna llena”; Edu Schmidt quien subió con “Espuma” y un par de anécdotas de escenarios; mientras que Tomás Vigo trajo el ska para “La Cortina que colgaste” y Juani Rodríguez, de Andando Descalzo, la rompió con la ya clásica “Colores al azar” y un nivel de hermandad con la banda que alegra a todo el mundo.
Durante la segunda noche Juan Subirá, de Bersuit Vergarabat, desplegó su acordeón en “Pinta” y Rodrigo Manigot (Ella es Tan Cargosa) hizo lo suyo en “Las luces de siempre”.
Dale un buen uso a tu libertad
Las canciones de Juan Rosasco en Banda variaron entre las más nuevas y las que ya tienen algunos años y no suelen formar parte del repertorio. Todas aplaudidas y amadas por el público que lo sigue a todos lados desde el inicio. En 20 años la transformación y el profesionalismo de Juan fue creciendo y consolidándose sin lugar a dudas, pero siempre siendo auténtico, sin ninguna careta.
Varios de este medio lo hemos visto en Trastienda, en el CCK, radios, barcitos, unidades básicas, festivales pagos y a beneficio; y hasta en la calle cantándole a los pibes que van a pedir un plato de comida a una olla popular.
En estas noches de La Tangente hubo torta, hubo lágrimas, abrazos y una energía que deja un huequito para que entre un poco de esperanza en un contexto tan demoledor para todos. La música es refugio, contiene y abraza. Y eso es algo de lo que Juan sabe mucho.
¡Que se vengan 20 años más! ¡Salud!
